TOMO I
 
 
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TOMO III
TOMO IV
     


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EL MESIANISMO
¿Qué significó la muerte de Atahualpa en los Andes y por qué se la recuerda como algo especial, extremadamente solemne? ¿Por qué algunos indios visten e poncho negro en señal de luto y rebeldía mientras los demás usan el rojo? ¿Tendrá vigencia el renacimiento del Inkarri?

Para los creyentes del Mesianismo andino estas preguntas son tontas, porque si bien Atahualpa murió en Cajamarca en 1534; el espíritu del Inca sigue existiendo y volverá a liberar a los indios de la opresión del blanco. En esto radica el mito, trasposición del Mesianismo andino, trasposición del Mesianismo judío traído a América por el cristianismo, ya conocido antes de la llegada de los españoles como revelación del Inca Pachacutec, legislador y profeta según lo asegura Garcilaso de la Vega en sus “Comentarios Reales”, pero otros autores creen que es más antiguo, que estaba extendido como creencia religiosa antes de la conquista de los Incas que únicamente se apropiaron de la idea. Nuestro poeta Olmedo, por haberse educado en Lima hizo aparecer en la mitad de su canto a Bolívar, al célebre Inca Huayna Capac, para anunciar la liberación mesiánica del Indio por mano de Bolívar. Veamos varios fragmentos del Canto, cuyo objetivo mesiánico no ha sido estudiado por la crítica.

Aparición /Yo soy Huayna Capac, soy el postrero /del vástago el sagrado: /Dichoso rey, más padre desgraciado. /De esta mansión de luz y paz he visto /Correr las tres centurias /De maldición de sangre y servidumbre: / I el imperio por las furias.. /Mensaje: /Tuya será; Bolívar, esta gloria, tuya romper el yugo de los reyes/ y a su despecho entronizar las leyes;/ I la discordia en áspides crinada/ Por tu brazo en cien nudos aherrojada,/ ante los haces santos confundidas/ harás temblar las armas parricidas! / Luego agrega a Bolívar/ Tu la salud y honor de nuestro pueblo/ serás viviendo, y ángel poderoso/ Que lo proteja cuando/ Tarde al empíreo el vuelo arrebatares,/ Y entre los claros Incas/ A la diestra de Manco te sentares.

Clemente Ballen, editor de la Poesías de Olmedo publicadas en París en 1896, dice refiriéndose a la aparición de esa sombra del Inca Huayna Capac, que "era un Inca dotado de espíritu profetico y que según las antiguas tradiciones predijo la invasión de los españoles, el establecimiento de una nueva religión y el hado del Imperio..." Así pues, todo concuerda en el Canto a Bolívar con el Mesianismo imperante en los Andes, que como todo mesianismo es un culto religioso de tiempo de crisis, especialmente si lleva implícita la idea de una resurrección, entendiéndose que en el Mesianismo andino el Inca es el espíritu del sol, divinidad suprema cuya representación física es el astro rey del cielo; culto elitista, cuya ceremonia secreta de iniciación solo era para la familia imperial de donde se extraían los sacerdotes, quedando el ceremonial externo para las multitudes, obligadas a participar en los Intiraimis y otras fiestas religiosas.

Cuando el Imperio Incásico se hundió en el Perú, una elite huyó a Vilcabamba y eligió a Manco Inca II, que gobernó en Machu Picchu hasta la época en que el Virrey Toledo lo atrajo a su bando, mientras tanto el mesianismo se había ido extendiendo paulatinamente a nivel de Panacas y Curacas como última esperanza liberadora y estos se encargaron de adoctrinar al pueblo durante el siglo XVI y el XVII. En 1660 estaba tan difundido que durante los levantamientos de ese año fue la idea unificadora y central de la revuelta. Para entonces el Mesianismo ya era una doctrina que se explicaba de esta manera: "El Inkarri o espíritu del Inca o del Sol había existido siempre y en algún momento se posó en el primer gobernante Manco Capac y en su hermana y esposa Mama Occo que vivían a las orillas del lago Titicaca, quienes lo trasmitieron a sus descendientes hasta Atahualpa. A la muerte de este último Inca y al ser enterrada su cabeza, se liberó de ella, pasando a la tierra donde está habitando y esperando el momento oportuno para volver a salir y a reinar en los altos Andes, como antaño y como siempre, en gloria y majestad."

Y aunque parezca extraña esta creencia, mitad solar y mitad Judío – cristiano, se ha mantenido hasta nuestros tiempos y cuando el Rey de España, Juan Carlos I, visitó el Cusco en 1979, fue recibido en apoteosis y la muchedumbre hasta se arrodilló, recibió varios reclamos de tierra para que dicte sentencia como a la antigua usanza y las más apartadas comunidades creyó ver en él al Inkarri, debido a que en la colonia las autoridades españolas asimilaron a los reyes de España a los antiguos Incas, idea que aun subsiste en los riscos andinos.

Juan Carlos I, que no estaba obligado a conocer estos detalles, se emocionó con la recepción, declarando que de todas las partes de América que había visitado jamás lo habían recibido como a monarca reinante, como había sucedido en el Cusco, donde le rindieron pleitesía más que en ninguna otra parte. Sin embargo de ese año a esta parte la situación ha cambiado totalmente y el Mesianismo andino ha crecido como idea político- religiosa, originando a dos grupos belicistas. El Partido Indígena en Bolivia, ha manifestado que si el Rey de España vuelve, lo matan, así de claro, porque no se andan con eufemismos; y el Grupo guerrillero Sendero Luminoso del Perú, quiere tomar el poder de esa república para expulsar a los blancos. Es decir, que de un concepto tradicional como es el Mesianismo andino, mezcla de religión y patriotismo, se ha pasado a una posición política nacionalista y extrema, sumamente peligrosa por el racismo que encierra.

¿Qué porvenir le espera al mesianismo andino?. ¿Se hará marxista o sólo querrá retrotraer la historia hacia el cómunitarismo primitivo del antiguo Perú? Volveremos sobre el tema.