TOMO I
 
 
 TOMO II
TOMO III
TOMO IV
     


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A LA SOMBRA DE UN ARBOL VENERABLE
Era Manuel Nicolás Corpancho un erudito anticuario peruano que cierto día registraba la Biblioteca Nacional de Lima, hace más de cien años, metiendo sus manos y narices en las publicaciones anteriores a la Independencia; cuando, de improviso, encontró un pequeño libro empastado en pergamino, en cuyo dorso se leía: "Gacetas y proclamas del año 8". 1808.— El mismo lo cuenta: "Movido por una natural curiosidad y deseoso de encontrar ciertos datos históricos que por el momento necesitábamos, hojeamos prolijamente el libro, compuesto en su mayor parte de la colección de la "Minerva Peruana" y de algunas proclamas, bandos y manifiestos; pero ¡cuál sería nuestra agradable sorpresas, cuando hallamos un pliego intercalado, de la misma dimensión que los demás, que contenía una composición poética con la siguiente nota! El doctor don José Joaquín Olmedo lleva adelante en esta oda su sensibilidad a nuestros infortunios que respira en su anterior en las exequias de la virtuosa princesa María Antonia, f) A.— Al final decía: Con permiso superior. Impresa en Lima, en la Casa Real de niños expósitos. Año de 1809. Se vende en la Librería de don Guillermo del Río."

Así reapareció la silva "El Árbol" que a mi modesto saber y entender, es lo mejor que produjo en toda su vida Olmedo, bien entendido que la silva se compone de dos partes, la primera que es filosófica— tiene hermosísimos símiles y altos vuelos imaginativos y la segunda, que por la materia que trata, que es política y de la barata, ha sido como incorporada a la fuerza pues ambas no marchan de acuerdo. Y si se me preguntara qué otras producciones me agradan de Olmedo, diría en orden descendente: 2) Al general Flores, vencedor en Miñarica. 3) La victoria de Junín, Canto a Bolívar, 4) El alfabeto para un niño compuesto para Pepito Vivero Garaycoa y 5) Mi retrato, dedicado a su única hermana Magdalena, a quien quizo mucho.

La silva al Árbol ha sido copiada en las paredes de la Casa de Olmedo, que se levanta frente a Babahoyo, en terrenos de la antigua hacienda "La Virginia" y dice así: EL ÁRBOL.- ¡A la sombra de este árbol venerable/ donde se quiebra y calma/ la furia de los vientos formidables/ Y cuya ancianidad inspira a mi alma/ un respeto sagrado y misterioso,/ cuyo tronco desnudo y escabroso/ un buen asiento rústico me ofrece; / Y que de hojosa majestad cubierto/ Es el único rey de este desierto,/ que vastísimo en torno me rodea;/ aquí mi alma desea/ venir a meditar, de aquí mi musa,/ desplegando sus alas vagarosas,/ por el aire sutil tenderá el vuelo;/ Ya cual fugaz y bella mariposa/ por la selva florida, /libre, inquieta, perdida/ Irá en pos de un clavel o de una rosa,/ Ya cual paloma blanda y lastimera / Irá a Chipre a buscar su compañera; / Ya cual garza atrevida,/ Traspasará los mares,/ Verá todos los reinos y lugares;/ O cuál águila audaz alzará el vuelo / Hasta el remoto y estrellado cielo,/ ¿No ves cuan ricas tornan a sus playas/ de las Indias las naves españolas/ a pesar de los vientos y las olas? Pues, muy más rica tornarás, mi musa,/ De imágenes, de grandes pensamientos,/ y de cuantos tesoros de belleza/ contiene en sí la gran naturaleza/ Y de tu largo vuelo fatigada/ Vendrás a descansar, como á seguro/ Y deseado puerto,/ a la sombra del árbol del desierto.........

Corpancho copió la hermosísima silva y la puso al lado de las demás poesías conocidas de Olmedo, formando un solo cuerpo que salió con el nombre de "Poesías Completas" para deleite del buen gusto y honra y gloria de las americanas letras; lamentablemente a Corpancho lo persiguió la mala estrella pues habiéndose ausentado a México en calidad de agente diplomático del Perú, editó las Poesías de Olmedo como ya quedó referido y al regresar a su Patria en 1863, naufragó el vapor "México", perdiendo la vida y destruyéndose la casi totalidad de la edición.

Pero algunos ejemplares habían quedado en México y uno de ellos adquirí de casualidad en 1963 en New York, en la irrisoria cantidad de 20 dólares. Entonces yo atravezaba una de las mayores arranquitis de metal de mi vida, teniendo que trabajar part — time para pagar los gastos de mi Universidad de New York donde estudiaba inglés. Ya se podrá imaginar con cuánto sacrificio saqué los dólares del cuento.

El ejemplar aludido se perdió en la inundación de Los Ceibos el año pasado, conjuntamente con algunos libros raros, antiguos e incunables que conservaba con el afecto que se le tiene a las cosas bellas del pasado, que hablan al espíritu más que a la materia. Calculo que no quedan más de 10 "Corpanchos" en el mundo, de los cuales 2 estarán en México y no más de 2 en el Perú. Los otros deben andar diseminados por algunas ricas Bibliotecas de los Estados Unidos. ¿Habrá alguno en el Ecuador ? (1)De las poesías de Olmedo conservo dos volúmenes valiosos. Las recopiladas por Clemente Ballen que murió antes de verlas editadas por Garnier Hermanos en 1896 y que corren con un prólogo de Crisanto Medina, cuñado de Ballen, y la traducción al francés efectuada por Víctor Manuel Rendón, que según el Padre Espinosa Pólit constituye el mayor esfuerzo intelectual jamás realizado por un diplomático ecuatoriano en el exterior.

(1) Crónica escrita en 1.984